Tengo un gusto que ralla en lo insano y grotesco por las cosas deprimentes. Este gusto insano me hace buscar como si se tratara de oxígeno para mis células cosas que me den como lo dice Kurt Cobain La comodidad de estar triste. El mundo no tiene porque entender esta postura compulsiva y del todo emo, que parece estar influenciada de por la creencia tan contemporánea de que para-ser-cool-hay-que-vivir-deprimido (o alcoholizandose o haciendo cosas ridículas o siendo ambiguo sexual y moralmente). Esta manera tan particular de ver el mundo (que antes la callaba para mi nada más, pero que ahora la ando publicando a los cuatro vientos) siempre me ha traído un par de "problemas" con los seres que me rodean (en realidad no son problemas propiamente tales). porque diganme que no es tóxico para la salud mental de uno estar al lado de una persona que si no tiene problemas, se los inventa con tal de estar mirando siempre al infinito con tristeza. Para colmo de males, yo que me doy cuenta de esto y cuando trato de burlarme de mi misma por esta manera patética de pose existencial, soy tomada aún más en serio (Definitivamente el sarcásmo es una técnica o demasiado refinada y especializada o tan amorfa que nadie comprende... o simplemente incluir sarcasmo en la ecuación de la comunicación aumenta la probabilidad de error)Es curioso comprobar que vivimos en un mundo en donde - segun la definición del gran manual diagnóstico y estadistico de trastornos mentales DSM - cada individuo padecería de al menos tres patologías mentales. Convivir tan de cerca con esto nos ha hecho darle tanta ínfula al asunto que la gran mayoría de nuestros ídolos e íconos pop son los máximos exponentes de al alienación y la locura... a lo largo de la historia me cuesta encontrar tipos sencillos, normales y felices elevados a la categoría de personaje de culto.
Es que la cosa vende, el morbo y la sensación de sentirte único y especial por estar encerrado en tu mundo de cristal e incomprensión hace que todos quisieramos realmente estar trastornados en algún minuto de nuestras vidas para sentirnos especiales. Si alguna vez lo estamos, luego nos mal acostumbramos a vivir así por simple miedo a cambiar o quizás por incapacidad de ser creativos y romper nuestros moldes. Creo que eso me pasa a mí... y canso a algunas gentes. Pues eso está maravillosamente bien creo yo. Si no nos cansaramos no buscaríamos, si no buscaramos que no tenemos curiosidad, si no tuvieramos curiosidad no seguiriamos descubriendo el mundo, si no siguieramos descubriendo el mundo nos podririamos en nuestra inmovilidad... Con el tiempo vamos aprendiendo que por mucho que queramos inmortalizar las cosas, la vida es devenir del puro y duro, por lo que todo y todos nos pueden decir chao pescao' en algun momento... y viceversa.
Todas las noches, mientras me baja la melancolía inexplicable y me pongo a escuchar canciones que dan puras ganas de llorar - pero que a mi me hacen sentir tranquila - o me pongo a leer la vida del loco de turno (el loco de turno ahora es Kurt Cobain) me pregunto porque soy así. A veces creo que tiene más que nada ver con la genética. Mi familia se caracteriza por ser un clan de trastornados y/o deprimidos crónicos. Otras veces creo que es una pose pseudointelectualoide residual adolescente que está ahí desde que comenzé a leer existencialismo, o simplemente se trata de neurotransmisores que me están fallando... otras veces (las más, sinceramente) creo que sólo hago digo las cosas para llamar la atención, por algún motivo no definido aún siempre me he sentido tan apocada y poca cosa. No sería productivo aquí discutir el valor de un ser humano, pues todo ser humano es valioso para otro ser humano, sólo debe hallar al ser humano correcto, pero hay algo que me hace sentir algo pequeño (quizás mi estatura) que tiene la vehemente necesidad de demostrar que es gigante asumiendo el papel de una excentrica depresiva pero que se hace la interesante y la loca (a lo largo de los años este papel me ha dado algo de "reconocimiento" y "popularidad")
Supongo que si todo esto le molesta a alguien no me leera, no me hablará y no me mirará ni un poquito, supongo también que a veces hacemos cosas que no nos gustan para probar nuestros límites.
También supongo que es dificil por más que a veces a uno le moleste su propio ser cambiar. A veces es más facil morirse que hacer el intento de cambiar (para algunas personas claro está) y como yo ya no me quiero morir (si me quise morir, me trate de matar, me vestí y visto aún un monton de negro y me burlé de todo... todas esas cosas que se hacen en la adolescencia cuando una persona de caracter débil debe enfrentarse al hecho de que está creciendo) pero tampoco quiero cambiar, me encuentro ante el divertido - y desafiante - escenario de definir una salida alternativa.
Pero últimamente ha ratos me he sentido tan incómoda conmigo misma... como si fuera un pedazo de plasticina sin forma o más bien, un pedazo de plasticina que aún no descubre su forma definitiva. Por lo que cuando me siento así, centro mi atención en otros (es que como buena geminis que soy me gusta evadir las responsabilidades) así que por ahora me dedico a analizar a Kurt Cobain viendo películas (Como esa donde sale el actor Michael Pitt - el de la fotografía de arriba - quien interpreta a un músico deprimido inspirado en el Kurco), escuchando canciones y leyendo biografías...
En fin como decía mi rubio y muerto icono grunge objeto de mi obsesión pasajera, prefiero que me odien por lo que soy a que me amen por lo que no soy.
Aunque tengo claro que no me odian, sólo me dicen lo que piensan. Así que por tan amable gesto de confianza (eso no es sarcasmo, pero lo aclaro porque se lee un poco así) les regalo una canción...
